03 diciembre 2006

Turismo Ornitológico

España es uno de los destinos más interesantes para los aficionados de las aves de todo el continente, que buscan avistar nuestra fauna (cada vez más amenazada) bajo el nombre de Birdwatchers. Las características biogeográficas de la península ibérica, como paso en rutas migratorias entre Europa occidental y África, unido a la gran diversidad de ecosistemas y hábitats, hecen que nuestro pais sea el principal destino ornitológico de Europa. Tenemos alrededor de 400 especies, entre reproductoras, invernantes y de paso, así como la existencia de numerosos endemismos (como nuestra querida Aguila imperial ibérica), lo que nos otorga una importancia para los aficionados europeos y nacionales de las aves. Esta actividad ha cobrado cierta importancia gracias al desarrollo rural, asociado a ciertas acciones administrativas. El turismo asociado a la naturaleza, el "ecoturismo" o "lo verde vende" es un arma de doble filo; es, o puede ser, una actividad generadora de desarrollo, sostenible a largo plazo si se plantea correctamente y de ayuda para la conservación, o puede llegar a convertirse en una amenaza para nuestra ya frágil biodiversidad.


Las aves se han convertido en estos últimos años en motores de desarrollo rural, ya sean protegidas o no, gracias a las ZEPAS. Los beneficios derivados de la declaración de un territoriocomo ZEPA son grandes, puesto que son áreas prioritarias para la recepción de ayudas y financiación comunitaria o el desarrollo de proyectos de conservación o gestión (LIFE). Pueden beneficiarse de ayudas agroambientales o para mejorar la gestión y su explotación sostenible, posibilita la instalación de infraestructuras para la información, observación e interpretación del medio natural, etc.


La observación de aves es un nuevo yacimiento turístico para las administraciones regionales. España ya era un país turístico, y de esos turistas hay un sector que busca los parajes naturales y en particular las aves que son difíciles de encontrar en otros países. España es el primer destino para los "birdwatchers" ingleses, por delante de Kenya y la India. Pero es el turismo interior el que supera ampliamente a este mercado extranjero. Los españoles somos el verdadero motor del desarrollo rural asociado a la visita de espacios naturales, por mucho que ciertos sectores (léase industrial, urbanístico o pseudo-deportivo) se quejen de los espacios protegidos. Hay gente que se deja mucho dinero y tiempo en contemplar aves, ofreciendo una oportunidad de desarrollo rural y una valoración positiva de la conservación.

Hay que estudiar el número de turistas que cada año visitan nuestro pais para ver aves exclusivamente. APGOA, que es la Asociación Profesional Española de Guías de Observación de Aves ( www.apgoa.org y el Código ético de APGOA), ha estimado que la observación de la naturaleza y de aves reciben entre 8.000 y 10.000 visitantes anuales. Esta asociación es un órgano representativo de un colectivo profesional y un portavoz ante las administraciones para que los profesionales puedan regularse y tengan una salvaguarda legal. Pero aun queda mucho por hacer. El birdwatching es una oportunidad si nos implicamos en estas iniciativas para llegar a un equilibrio que favorezca a las aves, que sea una ayuda a la conservación y no en una amenaza para nuestra frágil biodiversidad.


Saludos

19 septiembre 2006

Alzando el vuelo



El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una especie única, que se localiza en el centro, oeste y suroeste de la península Ibérica (exclusivamente en cinco comunidades autónomas de nuestro país: Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura y Madrid). Nuestro país, que acoge el 99% de la población reproductora mundial, es el máximo responsable de su supervivencia.



Recientemente esta especie ha recolonizado Portugal, donde se conocen dos parejas reproductoras. Se trata de un ave emblemática, característica de nuestros tan apreciados ecosistemas mediterráneos. Con una población de más de 200 parejas reproductoras actualmente es la rapaz más amenazada de Europa. La especie estuvo al borde de la extinción a finales del siglo XX pero, en los últimos años, gracias a las medidas de conservación que han puesto en marcha las comunidades autónomas, el Ministerio de Medio Ambiente y entidades científicas y conservacionistas, su población está recuperándose. Sin embargo, su futuro no está asegurado y por ello se encuentra estrictamente protegida. Está catalogada como especie En peligro en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y en el Libro Rojo de las Aves de España.



El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una ave de presa que se caracteriza por su gran tamaño, su pico fuerte, garras robustas y porque su plumaje varía con la edad. Es una de las diez especies que forman el género Aquila, que engloba a las denominadas “grandes águilas”. Junto con el águila imperial oriental (Aquila heliaca), su pariente más cercano, forma el grupo de las águilas imperiales, que se distinguen por sus características morfológicas, su elevada fertilidad y por habitar terrenos llanos y esteparios. Es un ave de gran longevidad, que vive una media de 20 años, aunque se han encontrado casos de individuos con 27 años en libertad y de hasta 41 en cautividad. Los individuos miden entre 78 y 83 cm y pesan de 2,5 a 3,5 Kg. Como sucede en general con todas las rapaces, las hembras son mayores que los machos, un 10% aproximadamente.



Hasta que adquiere su aspecto definitivo, aproximadamente a los seis años de edad, su plumaje atraviesa distintas fases de coloración. Los jóvenes del primer año son de un color pardo rojizo claro o anaranjado. A lo largo del año su plumaje se va decolorando por la acción del agua y de la luz, con lo que adquiere un aspecto amarillo-pajizo. En la siguiente primavera comienzan a mudar, adquiriendo al final del proceso de nuevo un aspecto pardo-rojizo. En su segundo invierno, las plumas vuelven a ser amarillentas debido al desgaste sufrido a lo largo de todo el año. En la muda del tercer año las plumas nuevas son mitad marrones y mitad amarillas claras, con lo que los individuos adoptan un particular aspecto abigarrado, que se denomina “damero”. El plumaje adulto definitivo es marrón oscuro, con las plumas de la cabeza y la nuca claras y el borde anterior de las alas amarillentas o color crema, que se suelen distinguir en vuelo claramente, como si tuviera los “hombros” blancos.

Alrededor de un 80% de los ejemplares jóvenes de águila imperial ibérica no llega a incorporarse a la población reproductora. Aunque se desconoce cómo y dónde mueren muchos de ellos, la evidencia sugiere que se trata de mortalidad asociada a las actividades humanas. La mortalidad no natural del águila imperial ibérica es excesivamente elevada y por ello es imprescindible reducirla para garantizar su futuro. Las amenazas más importantes en la actualidad son la electrocución en postes de tendidos eléctricos peligrosos y la muerte por ingestión de cebos envenenados.

Tendidos peligrosos image hosted by ImageVenue.com

En general, las aves utilizan los postes de tendidos eléctricos como posaderos u oteaderos de caza debido a su gran altura. Algunos de estos postes tienen un diseño peligroso que hace que muchas aves se electrocuten en ellos al apoyarse o al levantar el vuelo, al tocar a la vez dos conductores o un conductor y la derivación a tierra. Actualmente la electrocución es la primera causa de mortalidad no natural de las águilas imperiales. Desde 1990 hasta comienzos de 2006 se han localizado más de 120 águilas imperiales electrocutadas.

Veneno

El uso de cebos envenenados para el control de depredadores está prohibido desde 1989 pero se sigue utilizando de forma ilegal en algunos cotos de caza. El veneno provoca la muerte de una gran cantidad de especies protegidas cada año y actualmente es la segunda causa de mortalidad no natural del águila imperial ibérica. Desde 1990 hasta comienzos de 2006 se han detectado cerca de un centenar de ejemplares muertos por la ingestión de cebos envenenados.

Otras amenazas que dificultan la recuperación del águila imperial ibérica:

- Escasez de presas
- Deterioro del hábitat
- Persecución directa


Con el objetivo de contribuir a la conservación de esta especie tan emblemática, SEO/BirdLife ha puesto en marcha el ambicioso Programa Alzando el Vuelo. Este Programa, que tiene como ámbito de actuación el área de distribución de la especie, incorpora medidas para mejorar la gestión de su hábitat, disminuir las amenazas que la afectan y sensibilizar a los sectores sociales que conviven con ella. El Programa establece acciones directas para mejorar la gestión de fincas mediante acuerdos con sus propietarios, medidas para disminuir las amenazas y una campaña de sensibilización y educación ambiental dirigida a la población que convive con el Águila Imperial Ibérica.

Las acciones de gestión de hábitat previstas se localizan en Campo de Montiel y Sierra Morena Oriental (Ciudad Real), un espacio que está cobrando una gran importancia en la conservación de la especie debido al incremento de parejas reproductoras y a su importancia como área de alimentación. Así, se actuará en unas 30 fincas consideradas importantes para favorecer la recuperación de la especie en la región. Estas acciones se dirigen a mejorar la calidad del hábitat del águila imperial ibérica, el mantenimiento de las poblaciones de conejo, su principal presa y a favorecer actividades socioeconómicas rentables y compatibles con el mantenimiento de la biodiversidad.

Saludos!

El dilema de la supervivencia. Los españoles ante el medio ambiente



El programa de Educación y Sensibilización Ambiental Obra Social Caja Madrid ha editado el estudio El dilema de la supervivencia. Los españoles ante el Medio Ambiente.

Puedes descargarte el informe en formato pdf, en tres entregas:

Primera parte (descárgala aquí. Tipo de archivo:.pdf. 331 KB)
Segunda parte (descárgala aquí. Tipo de archivo: .pdf. 1 MB)
Conclusiones y anexo .(descárgala aquí. Tipo de archivo:.pdf. 435 KB)

Del trabajo, encargado al profesor Juan Díez Nicolás, se pueden extraer algunas conclusiones que demuestran la falta de compromiso de los españoles con la ecología.

Algunas conclusiones:

-Sólo uno de cada diez españoles tiene un comportamiento adecuado para la protección y conservación del medio ambiente, y más de la mitad ignoran esos comportamientos, pues tienen hábitos claramente agresivos y perjudiciales para nuestro entorno.
-Existe una actitud ambivalente de los encuestados de cara a la protección y conservación del medio ambiente, porque aunque reconocen la necesidad de actuaciones protectoras, no están dispuestos a renunciar a alcanzar mayores niveles de consumo. Además centran las responsabilidades medioambientales en los poderes públicos
-El 65 por ciento de los españoles reconoce estar 'poco' o 'nada' informado acerca del medio ambiente, frente a un 29 por ciento que dice estar 'muy bien' o 'bastante' informado.
-El 71 por ciento de los españoles se informan por prensa radio y televisión (sobre todo a través de este último medio). Las revistas especializadas no llegan al 1 por ciento de utilización como fuente de información.

image hosted by ImageVenue.com

Los dos problemas medioambientales más importantes en España son los incendios y la contaminación atmosférica. Sólo un 2% considera la desaparición de especies vegetales y animales como el principal problema.

- Un 67% considera que es necesario reducir nuestro consumo y nivel de vida para proteger el medio ambiente.
-Un 65% de los encuestados considera que consume el agua, gas y electricidad estrictamente necesario y que, por lo tanto, no ha modificado sus hábitos para ahorrar.
-Sólo un 4% de los encuestados reconoce que deja los grifos abiertos más tiempo de lo necesario
-Sólo un 1% cree que las empresas siempre tienen en cuenta criterios medio ambientales en sus procesos de producción
-Un 56% de los encuestados considera total o probablemente cierta la siguiente afirmación 'Si alguien se expone a cierta cantidad de radioactividad, por pequeña que sea,de seguro morirá por ello'
-Un 5% reconoce haber hecho algún donativo a algún grupo medioambiental
-Un 73% cree que las antenas de telefonía móvil son peligrosas para la salud, pero se oculta por los intereses de las empresas de comunicación.


image hosted by ImageVenue.com

Otro libro interesante es El ambiente siempre está en el medio, un libro de Antonio Fraguas "Forges" y Joaquín Araújo, que nos introduce en el proceso de comprensión de qué es el medio ambiente.

Para empezar los autores convienen en insistir en lo más olvidado, es decir que siempre está en medio: de nosotros, de los elementos básicos para la vida, de las formas en que ésta se organiza y, por supuesto en todos y cada uno de los seres vivos de este mundo. Por tanto, el ambiente es parte insustituible de lo que somos y de lo que hacemos. Romper la frontera, los argumentos y las acciones que nos excluyen del entorno es el primer paso para no degradarlo.
Cincuenta y dos viñetas de Forges acompañan a los textos de este libro. Que así alcanza una de las mejores formas de conocer a través de esa manifestación magnífica de la inteligencia que es el humor. Este libro resulta además de ameno, alegre. Por otra parte, con la sencillez, fruto de sus muchos años de divulgación, Joaquín Araujo ha dividido en siete grandes temas esta introducción al pensamiento ecológico. Y en cada uno de tales capítulos encontraremos también siete diferentes análisis. Los primeros son: Aire, Agua, Energía, Tierra, Bosques, Biodiversidad y Humanidad. Sobre los mismos se nos explicará que son; como se reproducen; como funcionan; que nos proporcionan, como se renuevan o limpian; que les hacemos y, finalmente, que deberíamos hacer con ellos en lugar de seguir comportándonos como hasta ahora.

Una completa, divertida y no por ello menos profunda introducción a uno de los aspectos de nuestras relaciones con el mundo, que la sociedad cada día considera más preocupantes. Dale aqui para descargártelo:

Descárgalo!!

Saludos!

Clasificación del Reino Animalia

Desde hace mucho tiempo estaba desenado publicar este post. Esta es la clasificación del Reino Animal, hasta el nivel de Orden, para los filos supervivientes.
Un saludo!

REINO ANIMALIA

Filo ESPONJAS o PORÍFEROS
-Clase HIALOSPONJAS, HEXACTINÉLIDAS o TRIAXÓNIDAS
Subclase Anfidiscóforas
Orden Anfidiscósides
Orden Feronemátides
Orden Monorafídides
Subclase Hexasteróforas
Orden Hexactinósides
Orden Licniscósides
Orden Lisacinósides

-Clase DEMOSPONJAS
Subclase Homoscleromorfas
Orden Homosclerofóridas
Subclase Tetractinomorfas
Orden Astrofórides
Orden Espirofórides
Orden Litístides
Orden Hadromérides
Orden Axinélides
Orden Agelásides
Subclase Ceractinomorfas
Orden Dendrocerátides
Orden Dictiocerátides
Orden Veróngides
Orden Haplosclérides
Orden Petrósides
Orden Pecilosclérides
Orden Halicóndrides

-Clase CALCIOSPONJAS o CALCÁREAS
Subclase Calcinias
Orden Clatrínides
Orden Leucétides
Subclase Feretronidias
Orden Inozoides
Subclase Calcaronias
Orden Leucosolénides
Orden Sicétides
Subclase Esfinctozoas
Orden Porátides

-Clase ESCLEROSPONJAS
Orden Estromatoporoides
Orden Ceratoporélides
Orden Tabulosponjes
Orden Merliídes

Filo PLACOZOOS
-Trichoplax adhaerens (especie única)

Filo CNIDARIOS o CELENTÉREOS
-Clase HIDROZOOS
Orden Hidroideos
Orden Traquilinos
Orden Hidrocorales
Orden Sifonóforos
Orden Actinúlidos

-Clase CUBOZOOS
Orden Cubomedusas

-Clase ESCIFOZOOS
Orden Estauromedusas o Lucernáridos
Orden Coronados
Orden Semeostomas
Orden Rizostomas

-Clase ANTOZOOS
Subclase Tabulados (†)
Subclase Octocorales o Alcionarios
Orden Estoloníferos
Orden Telestáceos
Orden Alcionáceos
Orden Cenotecalios o Helioporáceos
Orden Gorgonáceos
Orden Pennatuláceos
Subclase Hexacorales o Zoantarios
Orden Zoantinarios o Zoantídeos
Orden Actiniarios
Orden Ticodactiarios
Orden Escleractinios o Madreporarios
Orden Coralimorfarios
Subclase Ceriantipatarios
Orden Ceriantarios
Orden Antipatarios

Filo CTENÓFOROS o CTENARIOS
-Clase TENTACULADOS
Orden Cidípidos
Orden Lobados
Orden Céstidos
Orden Platicténeos o Ctenoplanídeos

-Clase ATENTACULADOS, NUDICTÉNEOS
Orden Beroideos

Filo PLATELMINTOS
-Clase TURBELARIOS
Orden Nemertodermátidos
Orden Acelos
Orden Catenúlidos o Notandroporos
Orden Macrostómidos
Orden Haplofaríngidos
Orden Proplicastomados
Orden Lecitoepiteliados
Orden Neorabdocelos (+Temnocefálidos)
Orden Prolecitóforos, Holocelos o Cumulados
Orden Proseriados
Orden Tricládidos
Orden Policládidos

-Case TREMATODOS
Subclase Monogeneos
Orden Monopistocotíleos
Orden Poliopistocotíleos
Subclase Aspidobotricos
Orden Aspidocotíleos
Subclase Digeneos
Orden Estrigéididos
Orden Azígidos
Orden Equinostómidos
Orden Plagiórquidos

-Clase CESTODOS
Subclase Cestodarios
Orden Anfilinídeos
Orden Girocotilídeos
Subclase Eucestodos
Orden Cariofilídeos
Orden Espatebotrídeos
Orden Tripanorrincos
Orden Pseudofilídeos
Orden Lecanicefalídeos
Orden Aporídeos
Orden Tetrafilídeos
Orden Difilídeos
Orden Litobotrídeos
Orden Nipotenídeos
Orden Proteocefalídeos
Orden Ciclofilídeos

Filo MESOZOOS
-Clase ROMBOZOOS
Orden Diciémides
Orden Heterociémides

-Clase ORTONÉCTIDOS
Orden Ortonéctides

Filo NEMERTINOS o RINCOCELOS
-Clase ANOPLOS
Orden Paleonemertinos
Orden Heteronemertinos

-Clase ENOPLOS
Orden Hoplonemertinos
Orden Bdellonemertinos o Bdellomorfos

Filo GNATOSTOMÚLIDOS
Orden Filospermoideos
Orden Bursovaginoideos

Filo GASTROTRICOS
Orden Macrodásidos
Orden Quetonótidos

Filo ROTÍFEROS
-Clase DIGONONTES
Orden Seisonídeos
Orden Bdelloideos

-Clase MONOGONONTES
Orden Ploimos
Orden Flosculariáceos
Orden Colotecáceos

Filo QUINORRINCOS o EQUINODEROS
Orden Ciclorrágidos
Orden Homalorrágidos

Filo NEMATODOS
-Clase ADENÓFOROS
Subclase Enoplios
Orden Enóplides
Orden Isoláimides
Orden Monónquides
Orden Doriláimides
Orden Tricofálides
Orden Mermítides
Orden Muspiceides
Subclase Cromadorios
Orden Areoláimides
Orden Cromadórides
Orden Desmoscolécides
Orden Desmodórides
Orden Monhistérides

-Clase SECERNÉNTEOS
Subclase Rabdities
Orden Rabdítides
Orden Estrongílides
Orden Ascarídides
Subclase Espirurios
Orden Espirúrides
Orden Camallénides
Subclase Diplogasterios
Orden Diplogastérides
Orden Tilénquides
Orden Afelénquides

Filo NEMATOMORFOS o GORDIÁCEOS
-Clase NECONEMATOIDEOS
Orden Neconematodeos

-Clase GORDIOIDEOS
Orden CordodeosOrden Gordeos

Filo ACANTOCÉFALOS
-Clase ARQUIACANTOCÉFALOS
Orden Oligacantorrínquidos
Orden Gigantorrínquidos
Orden Monilifórmidos
Orden Apororrínquidos

-Clase PALEACANTOCÉFALOS
Orden Equinorrínquidos
Orden Polimórfidos

-Clase EOACANTOCÉFALOS
Orden Giracantocéfalos
Orden Neoequinorrínquidos

Filo ENTOPROCTOS o CAMPTOZOOS
Familia Loxosomátidos
Familia Loxocalipódidos
Familia Pedicelínidos
Familia Baréntsidos

Filo CICLIÓFOROS
Symbion pandora (especie única)

Filo LORICÍFEROS
Familia Nanolorícidos

Filo PRIAPÚLIDOS
Familia Priapúlidos
Familia Tubilúquidos
Familia Macabeidos

Filo MOLUSCOS
-Clase CAUDOFOVEADOS

-Clase SOLENOGASTROS
Orden Folidosquepios
Orden Neomeniamorfos
Orden Esterrofustios
Orden Cavibelonios

-Clase POLIPLACÓFOROS
Subclase Lepidopléuridos
Orden Lepidopléurides
Subclase Quitónidos
Orden Iscnoquitónides
Orden Acantoquitónides

-Clase MONOPLACÓFOROS
Orden Triblidioideos

-Clase GASTERÓPODOS
Subclase Prosobranquios
Orden Arqueogasterópodos
Orden Mesogasterópodos
Orden Neogasterópodos
Subclase Opistobranquios
Orden Cefalaspídeos
Orden Piramideláceos ó Runcinoideos
Orden Acoclidiáceos (+Filinoglosáceos)
Orden Anaspídeos o Aplisiáceos
Orden Notaspídeos
Orden Sacoglosos
Orden Tecosomados
Orden Gimnosomados
Orden Nudibranquios
Subclase Pulmonados
Orden Sistelomatóforos
Orden Basomatóforos (+Arqueopulmonados)
Orden Estilomatóforos

-Clase CEFALÓPODOS
Subclase Nautiloideos o Tetrabranquios
Orden Nautílides
Subclase Amonoideos (†)
Subclase Coleoideos o Dibranquios
Orden Belemnoides (†)
Orden Sepioides
Orden Teutoides (antes llamados Decápodos)
Orden Vampiromorfos
Orden Octópodos

-Clase BIVALVOS o PELECÍPODOS
Subclase Protobranquios
Infraclase Paleotaxodontos
Orden Nuculoides
Infraclase Criptodontes
Orden Solemioides
Subclase Teriomorfos (Anisomiarios+Taxodontos)
Orden Mitiloides
Orden Arcoides
Orden Terioides
Orden Limoides
Subclase Paleoheterodontos (=Esquizodontos)
Orden Unionoides
Orden Trigonioides
Subclase Heterodontos
Orden Hipuritoides
Orden Veneroides
Orden Mioides
Subclase Anomalodesmados (=Septibranquios)
Orden Foladomioides

-Clase ESCAFÓPODOS
Orden DentálidesOrden Gadílides

Filo ANÉLIDOS
Superclase Aclitelado
-Clase POLIQUETOS
Subclase Errantes
Orden Filodócidos (+Afroditamorfos)
Orden Anfinómidos
Orden Espintéridos
Orden Eunícidos
Subclase Sedentarios
Orden Orbínidos
Orden Espiónidos
Orden Quetoptéridos
Orden Magelónidos
Orden Psammodrílidos
Orden Cirratúlidos
Orden Ctenodrílidos
Orden Cosúridos
Orden Flabeligéridos
Orden Ofélidos
Orden Esternáspidos
Orden Capitélidos
Orden Owénidos
Orden Terebélidos
Orden Sabélidos
Orden Arquianélidos
Orden Mizostómidos
Orden Peóbidos

Superclase Clitelados
-Clase OLIGOQUETOS
Orden Afanoneuros
Orden Lumbricúlidos
Orden Moniligástridos
Orden Haplotáxidos

-Clase HIRUDÍNEOS
Subclase Branquiobdélidos
Orden Branquiobdelos
Subclase Acantobdélidos
Orden Acantobdelos
Subclase Hirudines
Orden Rincobdelos
Orden Arrincobdelos

Filo VESTIMENTIFERA
Familia Siboglinidae

Filo POGONÓFOROS
Orden Atecanefrios
Orden Tecanefrios

Filo EQUIUROS
Orden Equiuroineos
Orden Xenopneustos
Orden Heteromiotos

Filo SIPUNCÚLIDOS
-Clase Sipunculídeos
Orden Sipunculiformes
Orden Golfingiformes

-Clase Fascolosomatídeos
Orden Aspidosifoniformes
Orden Fascolosomatiformes

Filo PENTASTÓMIDOS o LINGUATÚLIDOS
Orden Cefalobénides
Orden Porocefálides

Filo ARTRÓPODOS
Subfilo TRILOBITOMORFOS (†)
-Clase TRILOBITES (+)
Orden Protoparios
Orden Proparios
Orden Hipoparios
Orden Opistoparios

-Clase TRILOBITOIDEOS (+)
Subclase Marelomorfos
Orden Marelidos
Orden Mimetastéridos
Subclase Merostomoideos
Orden Limulavos
Orden Emeraldélidos
Orden Nectáspidos
Orden Leancoílidos
Orden Queloniélidos
Subclase Pseudocrustáceos o Pseudonotostráceos
Orden Burguésidos
Orden Wáptidos

Subfilo QUELICERADOS
-Clase MEROSTOMADOS
Subclase Xifosuros
Orden Sinzifosúridos (†)
Orden Limúlidos
Subclase Euriptéridos o Gigantostráceos (†)

-Clase ARÁCNIDOS
Orden Escorpiones
Orden Pseudoscorpiones
Orden Solífugos o Solpúgidos
Orden Palpígrados
Orden Uropigios
Orden Esquizómidos
Orden Amblipigios
Orden Arañas
Orden Ricinuleidos
Orden Opiliones o Falángidos
Orden Ácaros

-Clase PICNOGÓNIDOS
Orden Paleopantópodos (†)
Orden Pantópodos

Subfilo CRUSTÁCEOS
-Clase CEFALOCÁRIDOS
Orden Braquípodos

-Clase REMIPEDIOS
-Clase BRANQUIÓPODOS
Subclase Sarsostráceos
Orden Liptostráceos (†)
Orden Anostráceos
Subclase Calmanostráceos
Orden Kazacartra (†)
Orden Notostráceos
Subclase Diplostráceos
Orden Concostráceos
Orden Cladoceros

-Clase OSTRACODOS
Subclase Paleocopos (†)
Subclase Leperditicopos (†)
Subclase Arqueocopos (†)
Subclase Miodocopos
Superorden Miodocopidos
Orden Miodocopinos
Superorden Uperohalocípridos
Orden Halocipridinos
Orden Cladocopinos
Subclase Podocopos
Orden Platicopinos
Orden Podocopinos
Orden Metacopinos

-Clase MISTACOCÁRIDOS
Orden Mistacocarídidos

-Clase COPÉPODOS
Orden Calanoides
Orden Harpacticoides
Orden Ciclopoides
Orden Notodelfioides
Orden Mostriloides
Orden Caligoides
Orden Lerneopodoides

-Clase TANTULOCÁRIDOS

-Clase BRANQUIUROS
Orden Arguloideos

-Clase CIRRÍPEDOS
Superorden Ascotorácicos
Orden Ascotorácicos
Superorden Eucirrípedos
Orden Torácicos
Orden Acrotorácicos
Orden Rizocéfalos

-Clase MALACOSTRÁCEOS
Subclase Filocáridos
Orden Leptostráceos
Subclase Eumalacostráceos
Superorden Sincáridos
Orden Anaspidáceos
Orden Estigocaridáceos
Orden Batineláceos
Superorden Hoplocáridos
Orden Estomatópodos
Superorden Eucáridos
Orden Eufausiáceos
Orden Anfionidáceos
Orden Decápodos
Superorden Peracáridos
Orden Epeleogrifáceos
Orden Termosbenáceos
Orden Misidáceos
Orden Cumáceos
Orden Tanaidáceos
Orden Isópodos
Orden Anfípodos

Subfilo UNIRRÁMEOS
-Clase INSECTOS
Subclase APTERÍGOTAS
Orden Colémbolos
Orden Proturos
Orden Dipluros
Orden Tisanuros
Subclase PTERÍGOTAS
Infraclase Exopterígotas
Cohorte Palaeópteros
Orden Efemerópteros
Orden Odonatos
Cohorte Polineópteros
Orden Ortópteros
Orden Fasmidópteros o Queleutópteros
Orden Dictiópteros (Blatarios+Mantodeos)
Orden Grilloblatodeos o Notópteros
Orden Dermápteros
Orden Plecópteros
Orden Isópteros o Termes
Orden Embiópteros o Embioideos
Orden Zorápteros
Cohorte Paraneópteros
Orden Psocópteros o Corroedores
Orden Malófagos
Orden Anopluros
Orden Tisanópteros
Orden Hemípteros o Heterópteros
Orden Homópteros
Infraclase Endopterígotas u Oligoneópteros
Orden Neurópteros (+Megalópteros,+Rafidiópteros)
Orden Coleópteros
Orden Estrepsípteros
Orden Mecópteros
Orden Lepidópteros
Orden Dípteros
Orden Tricópteros
Orden Sifonápteros o Afanípteros
Orden Himenópteros

-Clase QUILÓPODOS
Subclase Epimorfos
Orden Geofilomorfos
Orden Ecolopendromorfos
Subclase ANAMORFOS
Orden Litobiomorfos
Orden Escutigeromorfos

-Clase DIPLÓPODOS
Subclase Penicilados (=Pselafognatos)
Orden Polixénidos (=Esquizocéfalos)
Subclase Pentazonios (Opistandrios)
Superorden Limacomorfos
Orden Glomeridésmidos (Limacomorfos)
Superorden Oniscomorfos
Orden Gloméridos (Oniscomorfos)
Orden Esferotéridos
Subclase Helmintomorfos (Proterandrios)
Superoden Omatóforos
Orden Polizónidos
Superorden Monoquetos
Orden Estemiúlidos
Superorden Anoquetos
Orden Espirobólidos
Superorden Diploquetos
Orden Espirostréptidos
Orden Júlidos
Orden Sifoniúlidos
Superorden Tiflogenos
Orden Sifonofóridos
Orden Platidésmidos
Superorden Celoquetos
Orden Calipódidos
Orden Cordeumátidos
Superorden Meroquetos
Orden Polidésmidos

-Clase SINFILOS
-Clase PAURÓPODOS
Orden Paurópodos

Filo ONICÓFOROS
Orden Onicóforos

Filo TARDÍGRADOS
Orden Heterotardígrados
Orden Mesotardígrados
Orden Eutardígrados

Filo BRIOZOOS, POLIZOOS o ECTOPROCTOS
-Clase FILACTOLEMADOS
Orden Plumatélidos

-Clase ESTENOLEMADOS
Orden Ciclostomados

-Clase GIMNOLEMADOS
Orden Ctenostomados
Orden Queilostomados

Filo FORONÍDEOS
Familia Forónidos
Género Phoronis
Género Phoronopsis

Filo BRAQUIÓPODOS
-Clase INARTICULADOS
Orden LingúlidosOrden Acrotrétidos

-Clase ARTICULADOS
Orden RinconélidosOrden Terebratúlidos

Filo QUETOGNATOS
-Clase SAGITOIDEOS
Orden Fragmóforos
Orden Afragmóforos

Filo EQUINODERMOS
Subfilo Crinozoos
-Clase CRINOIDEOS
Orden Milericrínides
Orden Cirtocrínides
Orden Bouergueticrínides
Orden Isocrínides
Orden Comatúlides

Subfilo Asterozoos
-Clase SOMASTEROIDEOS
Orden Goniactínides

-Clase ASTEROIDEOS
Orden Platiastérides
Orden Paxilósides
Orden Valvátides
Orden Espinulósides
Orden Forcipulados

-Clase OFIUROIDEOS
Orden Oegofiúrides
Orden Frinofiúrides
Orden Ofiúrides

-Clase CONCENTRICICLOIDEOS
Sufilo Equinozoos

-Clase EQUINOIDEOS
Subclase PERISCOEQUINOIDEOS
Orden Cidaroides
Subclase EUEQUINOIDEOS
Orden Equinoturioides
Orden Diadematoides
Orden Pedinoides
Orden Salenioides
Orden Fimosomatoides
Orden Arbacioides
Orden Temnopleuroides
Orden Equinoides
Orden Holectipoides
Orden Clipeasteroides
Orden Casiduloides
Orden Espatangoides

-Clase HOLOTUROIDEOS
Subclase DENDROQUIIOTÁCEOS
Orden Dactiloquirótides
Orden Dendroquirótides
Subclase ASPIDOQUIROTÁCEOS
Orden Aspidoquirótides
Orden Elasipódides
Subclase APODÁCEOS
Orden Molpádides
Orden Apódides

Filo HEMICORDADOS
-Clase ENTEROPNEUSTOS
-Clase PTEROBRANQUIOS
-Clase PLANCTOSFEROIDEOS

Filo CORDADOS
Subfilo UROCORDADOS o TUNICADOS

-Clase ASCIDIÁCEOS o TETIOIDEOS
Subclase Enterogonios
Orden Aplousobranquios
Orden Fledobranquios
Subclase Pleurogonios
Orden Estolidobranquios

-Clase TALIÁCEOS
Orden Pirosómidos
Orden Doliólidos o Ciclomiarios
Orden Sálpidos o Desmomiarios

-Clase LARVÁCEOS o APENDICULARIÁCEOS

Subfilo CEFALOCORDADOS, ACRANIOS o LEPTOCARDIOS

Subfilo VERTEBRADOS o CRANIOTAS
Superclase Agnatos
-Clase AGNATOS o CICLOSTOMOSMONORRINOS
Subclase Cefalaspidomorfos
Orden Osteostráceos (†)
Orden Anaspídeos (†)
Orden Petromizoniformes o Petromizontiformes
Subclase Mixinimorfos
Orden Mixiniformes
Subclase Pteraspidomorfos (†)
Orden Heterostráceos o Pteraspidoformes (†)
Subclase Telodontos (†)
Orden Celolépidos (†)

Superclase Gnatostomados
-Clase PLACODERMOS (†)
Orden Artrodiriformes (†)
Orden Renanidiformes (†)
Orden Antiarquiformes (†)
Orden Stensioeliformes (†)
Orden Paleospondiliformes (†)

-Clase CONDRICTIOS
Subclase Holocéfalos (Bradiodontos)
Orden Quimeriformes
Orden Copodontiformes (†)
Orden Psammodontiformes (†)
Orden Helodontiformes (†)
Orden Petalodontiformes (†)
Orden Edestiformes (†)
Orden Condrenqueliformes (†)
Subclase Elasmobranquios (Seláceos)
Infraclase Hipotrema
Superorden Batoideos Rayomorfos
Orden Rinobatiformes
Orden Rayiformes
Orden Pristiformes
Orden Miliobatiformes (=Dasiatiformes)
Superorden Batoideos Torpedomorfos
Orden Torpediniformes
Infraclase Pleurotremos
Superorden Escualomorfos
Orden Hexanquiformes
Orden Escualiformes
Orden Pristioforiformes
Superorden Escuatinimorfos
Orden Escuatiniformes
Superorden Galeomorfos
Orden Heterodontiformes
Orden Orectolobiformes
Orden Lamniformes
Orden Carcariniformes

-Clase ACANTODIOS (†)
Orden Climatiformes (†)
Orden Iscnacantiformes (†)
Orden Acantodiformes (†)

-Clase OSTEÍCTIOS
Subclase Sarcopterigios
Infraclase Crosopterigios
Orden Ripidistios (†)
Orden Celacantiformes
Infraclase Dipnoos
Orden Lepidosireniformes
Orden Ceratodiformes
Subclase Actinopterigios
Infraclase Condrósteos
Orden Polipteriformes
Orden Acipenseriformes
Infraclase Holósteos
Superorden Holosteanos
Orden Amiformes o Protospondilios
Orden Paquicormiformes (†)
Orden Lepisosteiformes o Semionotiformes
Orden Picnodontiformes (†)
Superorden Halecostomos (†)
Orden Folidoforiformes (†)
Infraclase Teleósteos
Superorden LEPTOLEPIDIMORFOS (†)
Orden Leptolepidiformes (†)
Superorden ELOPOMORFOS
Orden Notacantiformes
Orden Elopiformes
Orden Anguiliformes
Orden Sacofaringiformes
Superorden CLUPEOMORFOS
Orden Clupeiformes
Superorden OSTEOGLOSOMORFOS
Orden Osteoglosiformes
Orden Mormiriformes
Superorden PROTACANTOPTERIGIOS
Orden Salmoniformes
Orden Gonorrinquiformes
Orden Ctenodrisiformes
Superorden OSTARIOFISIOS
Orden Cipriniformes
Orden Siluriformes
Superorden ESCOPELOMORFOS
Orden Mictofiformes
Orden Aulopiformes
Superorden PARACANTOPTERIGIOS
Orden Polimixiformes
Orden Percopsiformes
Orden Gadiformes
Orden Batracoidiformes
Orden Lofiiformes
Orden Gobiesociformes
Superorden ACANTOPTERIGIOS
Orden Ateriniformes
Orden Beloniformes o Exocetiformes
Orden Ciprinodontiformes
Orden Lampridiformes o Lampriformes
Orden Bericiformes
Orden Zeiformes
Orden Gasterosteiformes
Orden Singnatiformes
Orden Pegasiformes
Orden Simbranquiformes
Orden Escorpeniformes
Orden Dactilopteriformes
Orden Perciformes
Orden Pleuronectiformes
Orden Tetraodontiformes

-Clase AMPHIBIA
Orden Anura
Orden Urodela
Orden Gymnophiona

-Clase REPTILES
Subclase: Anapsida
Orden Testudines
Subclase Diapsida
Superorden Lepidosauria
Orden Squamata
Orden Rhyncocephalia
Superorden Arcosauria
Orden Crocodilia

-Clase AVES
Orden Struthioniformes
Orden Tinamiformes
Orden Craciformes
Orden Galliformes
Orden Anseriformes
Orden Piciformes
Orden Galbuliformes
Orden Bucerotiformes
Orden Upupiformes
Orden Trogoniformes
Orden Coraciiformes
Orden Coliiformes
Orden Cuculiformes
Orden Psittaciformes
Orden Apodiformes
[Incl. Trochilidae]
Orden Musophagiformes
Orden Strigiformes
Orden Columbiformes
Orden Gruiformes
Orden Turniciformes
Orden Ciconiiformes
[Incl. Falconides]
Orden Passeriformes

-Clase MAMIFEROS
Subclase Monotremata
Subclase Marsupialia
Orden Didelphimorphia
Orden Paucituberculata
Orden Microbiotheria
Orden Dasyuromorphia
Orden Peramelemorphia
Orden Notoryctemorphia
Orden Diprotodontia
Subclase Placentalia
Orden Xenarthra
Orden Dermoptera
Orden Desmostylia
Orden Scandentia
Orden Primates
Orden Rodentia
Orden Lagomorpha
Orden Insectivora
Orden Chiroptera
Orden Pholidota
Orden Carnivora
Orden Creodonta
Orden Perissodactyla
Orden Artiodactyla
Orden Cetacea
Orden Afrosoricida
Orden Macroscelidea
Orden Tubulidentata
Orden Hyracoidea
Orden Proboscidea
Orden Sirenia
Orden Embriotopoda

28 agosto 2006

El vuelo del Alcatraz Atlántico

Alcatraz Atlántico (Morus bassanus)





Es impresionante, el control en el aire, la fuerza con la que se internan en el agua, la belleza de estos animales. Algo precioso...

Saludos

23 agosto 2006

La evolución como hecho y como teoría

image hosted by ImageVenue.com
S. J. Gould

"Kirtley Mather, quien murió en 1980 a los noventa años, fue un pilar tanto de la Ciencia como de la religión cristiana en los Estados Unidos y uno de mis amigos más queridos. La diferencia de casi medio siglo entre nuestras edades evaporó anteriormente nuestros intereses comunes. La cuestión más curiosa que compartimos, fue una batalla que cada uno luchó a la misma edad. Por Kirtley había ido a Tennessee con Clarence Darrow para testificar a favor de la evolución en los juicios de Scopes de 1925. Cuando pienso que estamos entrampados nuevamente en la misma lucha por una de los conceptos más documentados, más convincentes y excitantes de toda la Ciencia, no sé si reír o llorar.

De acuerdo a los principios idealizados del discurso científico, el despertar de tópicos aletargados debería reflejar datos frescos que dan una vida renovada a las nociones abandonadas. Aquellos que están fuera del debate actual podrían por consiguiente ser excusados por sospechar que los creacionistas han traído a colación algo nuevo, o que los evolucionistas han generado algún problema interno muy serio. Darrow y Bryan fueron al menos más entretenidos que nosotros, antagonistas menores de hoy. El ascenso del creacionismo es política, simple y llanamente; representa un punto (y de ninguna manera el más preocupante) del derecho evangélico resurgente. Los argumentos que parecieron locos hace sólo una década, han vuelto a entrar a la corriente del pensamiento actual. El ataque básico de los creacionistas modernos se divide en dos puntos generales antes incluso que nosotros alcancemos los supuestos detalles reales de su asalto contra la evolución. Primero, ellos juegan sobre el malentendido vernáculo de la palabra “teoría” para llevar a la falsa impresión que nosotros los evolucionistas estamos encubriendo el centro podrido de nuestro edificio. Segundo, ellos abusan de una filosofía de la ciencia muy popular para argumentar que ellos se comportan científicamente a la hora de atacar a la evolución. Sin embargo, la misma filosofía demuestra que su propia fe no es ciencia, y que el “creacionismo científico” es una frase sin sentido y auto-contradictoria, un ejemplo de lo que Orwell llamó “neolengua” o forma de expresión formal que sirve para fines políticos.
En la jerga estadounidense1, “teoría” frecuentemente significa “hecho imperfecto” –parte de una jerarquía de certidumbre que corre cuesta abajo desde hecho a teoría, hipótesis y suposición. De esta manera los creacionistas pueden (y lo hacen) argumentar: la evolución es “solamente” una teoría, y el debate intenso ahora se ensaña contra muchos aspectos de la teoría. Si la evolución es menos que un hecho, y los científicos no pueden ni siquiera decidirse acerca de la teoría, ¿entonces qué confianza podemos nosotros tener en ella? Ciertamente, el presidente Reagan hizo eco de este argumento ante un grupo evangélico en Dallas cuando dijo (en lo que yo devotamente creo que fue retórica política): “Bueno, es una teoría. Es solamente una teoría científica, y en los años recientes ha sido cuestionada en el mundo de la ciencia –es decir, no se cree dentro de la comunidad científica que sea tan infalible como alguna vez lo fue.”
Bueno, la evolución es una teoría. Es también un hecho. Y los hechos y las teorías son cosas diferentes, no son peldaños en una jerarquía de certeza creciente. Los hechos son los datos del mundo. Las teorías son las estructuras de ideas que explican e interpretan los hechos. Los hechos no se esfuman cuando los científicos debaten teorías rivales para explicarlos. La teoría de la gravedad de Einstein reemplazó la de Newton, pero las manzanas no quedaron suspendidas a medio caer, esperando el resultado. Y los humanos evolucionaron de ancestros simiescos tanto si lo hicieron a través del mecanismo propuesto por Darwin o por algún otro, todavía no descubierto.



Por otra parte, “hecho” no significa “certeza absoluta”. Las pruebas finales de la lógica y las matemáticas fluyen deductivamente de premisas indicadas y logran certeza sólo porque no tratan acerca del mundo empírico. Los evolucionistas no hacen afirmaciones de verdades absolutas, aunque los creacionistas frecuentemente lo hacen (y luego nos atacan por un estilo de argumento que ellos mismos propician). En la Ciencia, un “hecho” sólo puede significar “confirmado a tal grado que sería perverso detener su aceptación provisional”. Yo supongo que las manzanas podrían comenzar a elevarse mañana, pero la posibilidad no merece igual tiempo en los salones de clases de física.


Los evolucionistas han sido claros acerca de la distinción entre hecho y teoría desde el inicio, si solamente porque hemos siempre reconocido cuan lejos estamos de entender completamente los mecanismos (teoría) por los cuales la evolución (hecho) ocurrió. Darwin continuamente enfatizó la diferencia entre sus dos grandes y separados logros: establecer el hecho de la evolución, y proponer una teoría –la selección natural- para explicar el mecanismo de la evolución. Él escribió en La Descendencia del Hombre: “Yo tengo dos objetivos distintos en vista: primeramente, mostrar que las especies no han sido creadas aisladamente, y segundo, que la selección natural ha sido el agente principal de cambio… Por lo tanto, si he errado en… haber exagerado el poder [de la selección natural]… Yo he al menos, eso espero, hecho un buen servicio en ayudar a derrocar el dogma de las creaciones separadas.”
De este modo Darwin reconoció la naturaleza provisional de la selección natural mientras afirmaba el hecho de la evolución. El fructífero debate teórico que Darwin inició nunca ha cesado. Desde los 40’s hasta los 60’s, la misma teoría de la evolución de Darwin alcanzó una hegemonía temporal que él nunca disfrutó en su vida. Pero el debate renovado caracteriza nuestra década, y mientras que ningún biólogo cuestiona la importancia de la selección natural, muchos dudan de su omnipresencia. En particular, muchos evolucionistas alegan que cantidades sustanciales de cambios genéticos podrían no estar sujetas a la selección natural y podrían diseminarse a través de las poblaciones al azar. Otros están cuestionando el lazo de la selección natural de Darwin con el cambio gradual e imperceptible a través de todos los grados intermedios; ellos argumentan que los eventos más evolutivos podrían ocurrir mucho más rápido de lo que Darwin imaginó.

Los científicos consideran los debates sobre los tópicos fundamentales de la teoría como una señal de salud intelectual y fuente de excitación. La Ciencia es –¿y cómo más puedo decirlo?– más divertida cuando juega con ideas interesantes, examina sus implicaciones, y reconoce que la información antigua podría ser explicada en sorprendentes formas nuevas. La teoría evolutiva está disfrutando ahora este vigor inusual. Pero en medio de todo este revuelo, ningún biólogo ha sido llevado a dudar del hecho que la evolución ocurre; nosotros estamos debatiendo como pasa. Todos estamos tratando de explicar la misma cosa: el árbol de la descendencia evolutiva concatenando a todos los organismos por lazos de genealogía. Los creacionistas pervierten y caricaturizan este debate a través del olvido consciente de la convicción común que yace bajo él, y sugieren hipócritamente que los evolucionistas ahora dudamos del propio fenómeno que afanosamente tratamos de entender.


En segundo lugar, los creacionistas claman que “el dogma de las creaciones separadas” tal como Darwin lo caracterizó hace un siglo, es una teoría científica que merece igual tiempo que la Evolución en el programa de estudio de biología de la escuela secundaria. Pero un punto de vista popular entre los filósofos de la ciencia desmiente este argumento creacionista. El filósofo Karl Popper ha argumentado por décadas que el estándar contra el cual la ciencia es medida, es la falsabilidad de sus teorías. Nosotros nunca podemos probar absolutamente, pero podemos falsar. Un conjunto de ideas que no puede, en un principio, ser falsado, no es ciencia .
Todo el programa creacionista incluye poco más que un intento retórico para falsar la evolución presentando supuestas contradicciones entres sus partidarios. Su modo de creacionismo, dicen ellos, es “científico” pues sigue el modelo Popperiano al tratar de demoler la Evolución. Sin embargo, el modelo Popperiano debe aplicarse en ambas direcciones. Uno no se vuelve un científico simplemente tratando de falsar un sistema rival y verdaderamente científico; uno tiene que presentar un sistema alternativo que también satisfaga el criterio Popperiano –que también debe ser falsable en un principio.


“Creacionismo científico” es una frase autocontradictoria y sin sentido precisamente porque no puede ser falsada. Yo puedo imaginar observaciones y experimentos que refutarían cualquier teoría evolutiva que conozca, pero no puedo imaginar que datos potenciales podrían llevar a los creacionistas a abandonar sus convicciones. Los sistemas imbatibles son dogmas, no ciencia. A fin de no parecer áspero o retórico, cito al líder intelectual del creacionismo, Duane Gish, Ph.D. en su reciente libro (1978), ¿Evolución? ¡Los Fósiles Dicen No! “Por creación entendemos el traer a la existencia por medio de un Creador supernatural, creador de las clases básicas de plantas y animales por un proceso repentino, o que haya él creado. No sabemos como creó el Creador, o qué proceso usó, porque Él usó procesos que no están operando ahora en ninguna parte del Universo natural [Cursivas de Gish]. Es por esto que nos referimos a la creación como una “creación especial”. No podemos descubrir a través de investigaciones científicas nada acerca de los procesos creativos usados por el "Creador”. Le pedimos fervientemente, Dr. Gish, bajo la luz de su última oración, ¿Qué es entonces el creacionismo científico?
Nuestra confianza en que la evolución ocurrió se centra en tres argumentos generales. Primero, tenemos abundante, directa y observable evidencia de la evolución en acción, tanto del campo como del laboratorio. Esta evidencia abarca desde incontables experimentos de cambio en casi todo acerca de las moscas de la fruta sujetas a selección artificial en el laboratorio, hasta las poblaciones famosas de polillas Británicas que se volvieron negras cuando el hollín industrial oscureció los árboles sobre los cuales las polillas descansaban. (Las polillas ganan protección de los pájaros depredadores de vista aguda, mimetizándose con el entorno). Los creacionistas no niegan estas observaciones; ¿Cómo podrían hacerlo? Los creacionistas han afinado su acto. Ahora argumentan que Dios sólo creó “clases básicas”, y permitió un limitado serpenteado evolutivo entre ellos. De tal manera que los caniches y los Gran Daneses vienen del la misma clase de perro y las polillas pueden cambian de color, pero la naturaleza no puede convertir un perro en un gato o un mono en un hombre.


El segundo y tercer argumentos para la evolución –el estuche para los cambios superiores –no envuelven observación directa de la evolución en acción. Ellos descansan sobre la inferencia, pero no son menos seguros por tal razón. Los cambios evolutivos mayores requieren demasiado tiempo para la observación directa en la escala de la historia humana registrada. Todas las ciencias históricas se basan en la inferencia, y la evolución no es diferente de la geología, la cosmología, o la historia humana en este respecto. En principio, no podemos observar procesos que operaron en el pasado. Debemos inferirlos de los resultados que todavía nos rodean: organismos vivos y fósiles para la evolución, documentos y artefactos para la historia humana, estratos y topografía para la geología.


El segundo argumento –que la imperfección de la naturaleza revela evolución –golpea a mucha gente por su ironía, porque ellos sienten que la evolución debería ser más elegantemente desplegada en la casi perfecta adaptación expresada por algunos organismos – la comba de un ala de gaviota, o mariposas que no pueden ser vistas en los pisos de los bosques porque imitan a las hojas con tanta precisión. Pero la perfección pudo ser impuesta por un creador sabio o haber evolucionado por selección natural. La perfección cubre las huellas de la historia pasada. Y la historia pasada –la evidencia de la descendencia –es la marca de la evolución.
La evolución yace expuesta en las imperfecciones que graba la historia de la descendencia. ¿Por qué una rata correría, un murciélago volaría, una marsopa nadaría, y yo digitaría este ensayo con estructuras construidas de los mismos huesos, si no es porque todos las heredamos de un ancestro común?. Un ingeniero, comenzando de cero, pudo diseñar mejores extremidades cada vez. ¿Por qué serían marsupiales todos los grandes mamíferos nativos de Australia, a menos que hayan descendido de un ancestro común aislado en esta isla continente?. Los marsupiales no son “mejores” o idealmente convenientes para Australia; mucho han sido barridos por mamíferos placentarios importados por el hombre desde otros continentes. Este principio de imperfección se extiende a todas las ciencias históricas. Cuando nosotros reconocemos la etimología de Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre (siete, ocho, nueve y diez), sabemos que el año alguna vez comenzó en Marzo, o que dos meses adicionales deben haber sido añadidos a un calendario original de diez meses.

image hosted by ImageVenue.com
Charles Darwin

El tercer argumento es más directo: las transiciones son frecuentemente encontradas en el registro fósil. Las transiciones preservadas no son comunes –y no debieran ser, de acuerdo con nuestro entendimiento de la evolución (ver la otra sección) pero no son completamente ausentes, como los creacionistas frecuentemente argumentan. El maxilar inferior de los reptiles contiene algunos huesos, que en los mamíferos sólo son uno. Los maxilares de los no-mamíferos están reducidos, gradualmente, en los ancestros mamíferos hasta volverse como pequeñas mazorcas localizadas en la parte de atrás de la mandíbula. Los huesos “martillo” y “yunque” del oído mamífero son descendientes de estos “granos”. ¿Cómo pudo llevarse a cabo tal transición? Se preguntan los creacionistas. Seguramente un hueso está completamente o en el maxilar o en el oído. Sin embargo, los paleontólogos han descubierto dos linajes transitorios de terápsidos (los llamados reptiles semimamíferos) con una coyuntura de mandíbula doble –una compuesta de los viejos huesos cuadratín y articular (que pronto se vuelven el martillo y el yunque), la otra compuesta de los huesos escamoso y dentario (como en los mamíferos modernos). Para este caso, ¿Qué mejor forma transitoria pudimos esperar encontrar que el humano más viejo, el Australopithecus afarensis, con su paladar simiesco, su postura humana erguida, y una capacidad craneal mayor que cualquier simio con el mismo tamaño corporal (pero de 1,000 centímetros cúbicos), debajo nosotros? Si Dios hizo cada una de la media docena de especies humanas descubiertas en las rocas antiguas, ¿Por qué él creó una secuencia temporal continua de rasgos progresivamente más modernos –incremento en la capacidad craneal, huesos y cara reducida, tamaño de cuerpo más acomodado? ¿Acaso creó imitando la evolución y probar así nuestra fe?
Encarados con estos hechos de la evolución y de la ruina filosófica de su propia posición, los creacionistas dependen de distorsiones e indirectas para respaldar sus afirmaciones retóricas. Si sueno rudo o agrio, ciertamente lo soy –ya que me he vuelto uno de los blancos predilectos de estas prácticas.


Me cuento a mí mismo entre los evolucionistas que argumento un ritmo de cambio espasmódico o incidental, que uno paulatinamente llano. En 1972 mi colega Niles Eldredge y yo desarrollamos la teoría del equilibrio puntuado. Argumentamos que dos hechos sobresalientes del registro fósil –el origen geológicamente “repentino” de nuevas especies y la irregularidad para cambiar después (balance) –reflejan las predicciones de la teoría evolutiva, no las imperfecciones del registro fósil. En la mayoría de las teorías, pequeñas poblaciones aisladas son la fuente de nuevas especies, y los procesos de evolución de las especies toman miles o decenas de miles de años. Esta cantidad de tiempo, tan grande cuando lo medimos contra nuestras vidas, es un microsegundo geológico. Representa mucho menos que el uno por ciento del promedio de vida de un fósil de especies invertebradas –más de diez millones de años. Las grandes, extensas, y bien establecidas especies, por otra parte, no se espera que cambien mucho. Creemos que la inercia de las poblaciones grandes explica el balance de las especies fósiles a través de millones de años.


Propusimos la teoría del equilibrio puntuado en gran parte para proveer una explicación diferente para las tendencias difundidas en el registro fósil. Las tendencias, argumentamos, no pueden ser atribuidas a la transformación gradual dentro de los linajes, sino que deben surgir de los diferentes éxitos de ciertas clases de especies. Una tendencia, argumentamos, es más como subir una escalinata (puntuado y balance) que subir una rampa inclinada.
Desde que propusimos el equilibrio puntuado para explicar las tendencias, es indignante ser citado una y otra vez por los creacionistas –tanto a propósito o estúpidamente, no lo sé –como admitiendo que el registro fósil no incluye formas transitorias. Las formas transitorias son generalmente ausentes al nivel de las especies, pero son abundantes entre grupos más grandes. No obstante, un panfleto titulado “Científicos de Harvard aceptan que la evolución es un fraude” dice: “Los hechos del equilibrio puntuado que Gould y Eldredge… están forzando a los darwinistas a tragarse la imagen en la que insiste Bryan, y que Dios nos ha revelado en la Biblia”.
Continuando la distorsión, algunos creacionistas han igualado la teoría del equilibrio puntuado con la caricatura de las convicciones de Richard Goldschmidt, uno de los primeros grandes genetistas. Goldschmidt argumentó, en un libro famoso publicado en 1940, que grupos nuevos pueden surgir todos a la vez gracias a mutaciones mayores. El se refirió a estas criaturas transformadas repentinamente como “monstruos esperanzadores” (Me siento atraído a algunos aspectos de la versión no caricaturizada, pero la teoría de Goldschmidt todavía no tiene nada que ver con el equilibrio puntuado). El creacionista Luther Sunderland habla de la “teoría del monstruo esperanzador de equilibrio puntuado” y le dice a sus esperanzadores lectores que “equivale a la admisión tácita de que los anti-evolucionistas están en lo correcto al sostener que no hay evidencia fósil respaldando la teoría de que toda la vida está conectada a un ancestro común”. Duane Gish escribe “De acuerdo a Goldschmidt, y ahora aparentemente de acuerdo a Gould, un reptil puso un huevo del cual el primer pájaro, con plumas y todo, fue producido”. Cualquier evolucionista que creyese tal sinsentido sería justamente ridiculizado en el ámbito intelectual; no obstante que la única teoría que alguna vez pudo imaginar tal escenario para el origen de los pájaros es el creacionismo –con Dios actuando en el huevo.


Yo estoy tanto enojado con y divertido por los creacionistas, pero principalmente estoy profundamente triste. Triste por muchas razones. Triste porque demasiada gente que responde a las apelaciones creacionistas, están preocupados con justa razón, pero descargando su rabia hacia el blanco incorrecto. Es verdad que los científicos han sido frecuentemente dogmáticos y elitistas. Es verdad que frecuentemente hemos permitido la imagen en gabacha blanca para representarnos –“Los científicos dicen que la marca X cura los juanetes diez veces más rápido que…”. No hemos peleado adecuadamente porque sacamos beneficios de aparecer como un nuevo clero. También es verdad que el poder estatal anónimo y burocrático invade más y más nuestras vidas y remueve las opciones que deberían permanecer a los individuos y a las comunidades. Yo puedo entender que el currículo escolar, impuesto desde arriba y sin fuerza local, podría ser visto como un insulto más en todas estas tierras. Pero la culpable no es, ni puede ser, la evolución o cualquier otro hecho del mundo natural. Identifica y combate a nuestros enemigos legítimos a toda costa, pero nosotros no estamos entre ellos.

Estoy triste porque el resultado práctico de este desorden no será expandir la cobertura para incluir el creacionismo, sino que la reducción o escisión de la evolución de nuestros currículos de la escuela secundaria. La Evolución es una de la media docena de “grandes ideas” desarrolladas por la Ciencia. Trata de los temas profundos de la genealogía que nos fascinan a todos –el fenómeno de las “raíces” escrito en mayúsculas. ¿De dónde venimos?, ¿De dónde surgió la vida?, ¿Cómo se desarrolló?, ¿Cómo están relacionados los organismos?. Nos fuerza a pensar, a ponderar y a maravillarnos. ¿Privaremos a millones de este conocimiento y una vez más enseñaremos biología como un conjunto de hechos áridos e inconexos, sin la hebra que une el material diverso en una sola unidad flexible?
Pero sobre todo estoy entristecido por una tendencia que apenas estoy comenzando a discernir entre mis colegas. Siento que algunos ahora desean enmudecer el debate saludable acerca de la teoría que ha traído nueva vida a la biología evolutiva. Provee maíz para los molinos creacionistas, dicen ellos, aún si es solamente para distorsionar. Quizás deberíamos no asomar la cabeza y congregarnos alrededor de la bandera del darwinismo estricto, al menos por el momento –una clase de religión de los viejos tiempos por nuestra parte. Pero debiéramos prestar otra metáfora y reconocer que nosotros también tenemos que andar un camino recto y angosto, rodeado por caminos hacia la perdición. Porque si alguna vez comenzamos a suprimir nuestra búsqueda por entender la naturaleza, a aplacar nuestro entusiasmo intelectual en un esfuerzo equivocado por presentar un frente unido donde no existe ni debiera de existir, entonces estamos realmente perdidos. "


[ Stephen Jay Gould, "Evolution as Fact and Theory," May 1981; from Hen's Teeth and Horse's Toes, New York: W. W. Norton & Company, 1994, pp. 253-262. ]